miércoles, 7 de octubre de 2009

Pactos con el diablo.


Rubén Dario Plmentel*
Durante los primeros siglos del cristianismo, los padres
de la Iglesia desarrollaron poco a poco la idea de un
convenio formal con el diablo, basado en el lenguaje
simbólico de Isaías: <.Pues has dicho que hemos entrado
en una alianza con la muerte, que hemos hecho un
convenio con el infierno». Existen numerosos ejemplos de
pactos satánicos mucho antes de que llegaran a asociarse
con la brujería. El más famoso fue el que firmó Fausto con
el diablo bajo la figura de Meflstófeles. La primera referencia
escrita de Fausto no se publicó hasta 1587, pero
está basada en leyendas mucho más antiguas. Dado que
tales pactos eran una prueba de herejía perfecta, los
inquisidores de brujas se apoderaron de la idea y forzaron
a centenares víctimas a confesar que habían hecho convenios
con el diablo. El pacto con el príncipe del Mal, más
que los actos específicamente malos, simboliza la ofensa
a Dios por la cual se condenaba a las brujas.
El pacto consistía posiblemente en un acuerdo recíproco
en el que la bruja se consagraba al servicio del diablo
y le prometía su alma a cambio de ciertos beneficios.Estos
podían ser de naturaleza material, incluidos el dinero o la
buena vida; aunque parece que pocas brujas recibieron
compensación en este sentido. Un ejemplo de ayuda
material como consecuencia de un pacto es el que proporcionó
la bruja Jane Welr, quien dijo que el diablo le había
concedido un familiar que le hilaba «en menos tiempo de
lo que habrían podido tardar tres o cuatro mujeres en
hacer lo mismo». Un demonólogo escribió que por los
términos del pacto, «la bruja, como esclava, se obliga
mediante voto acreer en el diablo y a entregarle su cuerpo,
su alma o ambas cosas». A cambio, «el diablo promete
estar dispuesto, a instancias de su vasallo, a aparecer
bajo forma de cualquier criatura, asesorándole y ayudándole
a alcanzar placeres, honores, riquezas o preferencias;
a auxiliarle, lIevarle a cualquier lugar y cumplir
mandato».
Más frecuentemente, la parte del diablo en el contrato
consistía en conferir a la bruja poderes mágicos con los
cuales pudiera vengarse de sus enemigos u opresores, o
sostenerse con hechicera. Algunas parece que firmaron
Jefe de Investigación.
sus pactos sólo porque querían pertenecer al culto y
participar en sus misterios y placeres. Los hombres lo
firmaban a veces para llegar a poseer a una mujer, o a
varias, a las que deseaban.
Los pactos se hacían normalmente por un cierto número de
anos; aveces, por toda la vida. En el caso de los que
valían para un período concreto, el firmante estaba obligado
a entregarse al diablo en la fecha fijada, aunque en
algunos casos era posible una renovación. Tradicionalmente,
los pactos se firmaban y a veces se redactaban
enteramente con sangre de la bruja, o bien simplemente
había que firmar en el libro del diablo con sangre. En un
relato de la brujería de Salem, Cotton Matherd escribe a un
indio que estuvo tentado de firmar en el Libro de la Muerte
del diablo; en este caso, con pluma y tinta.
El padre de Cotton, Increase Mather, presidente de la
Universidad de Harvard, creía firmemente en los pactos
tangibles. En su lIustrious Providences, cuenta la historia
de un extravagante y joven estudiante que había despilfarrado
su peculio en placeres mundanos. Cuando el joven
se encontraba «disgustado, paseando solitario», se le
acercó un extranjero que le dio dinero, «tras gastárselo
rápidamente en placeres, tan pronto como se vio sin
dinero, le volvió su disgusto». Nuevamente apareció el
extranjero, le reveló que era el diablo, y le ofreció al
muchacho más dinero, a condición de que «firmara el
contrato con su sangre». Este caso tuvo un final feliz. El
muchachose arrepintió y pidió a unos pastores protestantes
que le ayudaran a recuperar el contrato. Los sacerdotes
se agruparon alrededor del estudiante en un prado y
juntos elevaron plegarias al senor «para que les hiciera
conocer su poder sobre Satanás». Tras varias horas de
rezos, «vieron extenderse una nube por encima de ellos,
de la que vino a caer en medio de todos el mismísimo
contrato firmado con la sangre de la pobre criatura; el cual
contrato, después de recogerlo e inspeccionarlo, la asamblea
en cuestión lo cogió y lo hizo trozos".
Mientras proseguía la persecución, los inquisidores y
demonólogos formalizaron convenios con el diablo e introdujeron
varios documentos reales como pruebas en los
juicios. Había dos clases de pactos: el implícito, o Pacto
Privado,y el declarado o Pacto Público Solemne. Unpacto
implícito podía hacerse indirectamente entre una conversa Pactos
con el diablo.
y otra bruja que actuaba en nombre del diablo. Después
se suponía que la nueva bruja hacía público reconocimiento
de su sumisión a Satanás, por lo general en el
sabbat, y firmaba un pacto formal. O también, el pacto
implicito podía consistir meramente en un convenio verbal
con Satanás directamente o con uno de sus agentes,
sujeto a ratificación. Tal fue el pacto hecho por Dominique
Falvet, de doce anos, quien, mientras cogía unos juncos
para su madre, fue abordada por un hombre extrano. «La
nina fue obligada a prestarle juramento a este hombre, y
él la marcó con su una como signo de su nueva lealtad, y
luego se acostó con ella en presencia de la madre. La
madre, a su vez, se ofreció para ser violada por él en
presencia de su hija".
La ceremonia que precedía a la firma del Pacto Solemne ha sido
descrita por el demonólogo Francesco Guazzo
en su Compendium Maleficarum, haciéndola constar de
once pasos: negación de la fe cristiana, rebautizo por el
diablo con un nuevo nombre; eliminación simbólica del
crisma bautismal; renuncia a los padrinos y adopción de
otros nuevos; entrega al diablo de una pieza de ropa en
prenda; juramento de fidelidad al diablo de pie, en el
interior de un circulo mágico; petición al diablo de que
inscriba el nombre del converso en el Libro de la Muerte;
Promesa de sacrificar ninos al diablo; conformidad de
pagar el tributo anual al demonio que se designe, teniendo
en cuenta que sólo son válidas las ofrendas negras;
imposición de la marca del diablo; votos de servicio al
diablo, de no adorar jamás el Sacramento, de no utilizar
jamás agua bendita y guardar silencio sobre las relaciones
con el diablo. Esta ceremonia era seguida de la firma de un
documento cuya forma indicaría que el diablo era abogado;
al menos, los que presentaban los inquisidores como
prueba estaban escritos por alguien que poseía conocimientos
jurídicos.
Teniendo en cuenta el número de documentos a que
se hace alusión en los juicios de brujas, sorprende que
sean tan pocos los que han sobrevivido lo bastante para
ser reproducidos. Los demonólogos explicaban esto.proclamando
que el diablo, para proteger a sus discípulos,
procuraba destruir siempre la prueba que podía
incriminarles. Un pacto real, que siguió existiendo durante
muchos anos, fue el firmado entre el diablo y el padre
Urbain Grandier, el cual fue declarado convicto de brujería
y quemado por haber causado la posesión de las monjas
de un convento de Loudun. Este documento estaba escrito
al revés y en latín, de manera que para leerlo era
necesario reflejarlo en un espejo. Estaba firmado por
Satanás, Balcebú, Lucifer, Elimi, Leviatán y Astaroth, y
refrendado y sellado por Baalberith, Archivero del diablo.
Elpacto constaba de dos partes; una contenía el juramento
de fidelidad suscrito por el padre Grandier, y la otra, la
aceptación de sumisión y la promesa por parte del equipo
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de diablos de ayudar al sacerdote. En la primera parte se
leía:
Mi dueño y señor Lucifer, te reconozco como a mi dios y
príncipe, y prometo servirte y obedecerte durante el tiempo
que viva. Y renuncio al otro Dios, así como a Jesucristo, a
todos los santos, a la Iglesia apostólica y romana, a todos los
Sacramentos y a todas las plegarias y oraciones por las
cuales el fiel pudiera interceder por mí. Y te prometo que haré
todo el mal de que sea capaz, y que arrastraré a los demás
al mal. Renuncio al crisma, al bautismo, a todos los méritos
de Jesucristo y de sus santos. Y si dejo de servirte y adorarte,
y no te rindo homenaje tres veces al día, te entrego mi vida
como tuya propia. Hecho este año y día.
Urbain Grandier. Extraído del infierno.
En la segunda parte, los diablos prometían:
Nosotros, el omnipotente Lucifer, secundado por Satanás,
Balcebú, Leviatán, Elimi, Astaroth y otros, aceptamos en el
día de hoy el pacto de sumisión de Urbain Grandier, quien
está de nuestra parte. Y le prometemos el amor de las
mujeres, la flor de las vírgenes, la castidad de las monjas,los
honores del mundo, los placeres y las riquezas. Fornicará
cada tres días; la embriaguez será requerida para él. Nos
ofrecerá una vez al año un tributo marcado con su sangre,
pisoteará los Sacramentos de la Iglesia, y nos rezará a
nosotros sus oraciones. En virtud de este pacto, vivirá feliz
durante veinte años en la tierra, entre los hombres, y finalmente
vendrá a nosotros para maldecir a Dios. Hecho en el
infierno, en la asamblea de los diablos.
Durante el período de persecución, no fueron las
brujas las únicas acusadas de pactar con el diablo. Los
realistas pretendieron que Oliver Cromwell había firmado
un pacto de siete anos con Satanás la víspera de la batalla
de Worcester,la cual ganó hábilmente, quizá con la ayuda
del diablo. Y siete anos más tarde, ese mismo día, murió
en medio de la peor tormenta que recuerda la memoria
humana.Yviceversa, los «cabezas redondas» pretendían
que los realistas de Escocia se habían vendido a Satanás.
Decían que sus obispos tenían pezunas hendidas y que
no proyectaban sombra alguna, y que a los jueces que
procesaron a los presos políticos se les veía a menudo
sostener amistosas conversaciones con el demonio.
Un requisito del pacto con Satanás era la marca del
diablo, que él imprimía en el cuerpo de la bruja neófita.
Algunos demonólogos pretendían que las brujas tenían
tales marcas, aunque podían ser invisibles. Otros sostenían
que el diablo marcaba sólo a aquellas de quienes
sospechaba que eran inconstantes.Sinistrari,demonólogo
del siglo XVII, escribe: «Esa marca, no obstante, no tiene
siempre la misma forma o figura; unas veces tiene forma
de liebre, otras de arana, de cachorro de perro, de lirón.
Pimentel RD. Rev Med Dom 1998; 59 (3):255-259
Está impresa en las partes más ocultas del cuerpo; en los
hombres, bajo los párpados oquizá bajo las axilas, o enlos
labios, o en los hombros, ano u otra parte; en las mujeres,
está generalmente en los pechos o en las partes pudendas.
Ahora bien, el' sello que hace estas marcas es
simplemente la garra del diablo».
Jacques Fontaine, médico del rey Enrique IVde Francia,
escribió un largo tratado sobre las marcas del diablo,
en el que se burla de otros médicos que decían que esas
manchas naturales podían ser atribuidas erróneamente al
diablo. Los que sostenían semejante hipótesis, claramente
manifiestan que no son buenos doctores». Fontaine
pretendía que el diablo hacía su marca con un hierro al
rojo, el cual no dejaba cicatriz porque el diablo es un
obrero tan hábil que puede poner un hierro al rojo sobre el
cuerpo sin producir cicatriz». Y también, el diablo no
carece de conocimientos sobre medicaciones y tiene las
mejores», con las que podía prevenir o disminuir"las
cicatrices. Las mismas brujas confesaban que el diablo
imprimía su marca con el dedo o, a veces, con la lengua.
Las brujas de North Berwick describieron una ceremonia
en la que el diablo les da un lametón en cierta parte
privada de sus cuerpos, antes de recibirlas como a sus
siervas, dejando una marca que se encuentra normalmente
debajo del pelo de cierta parte del cuerpo".
El lugar predilecto para la marca del diablo era bajo el
pelo del pubis, ya la bruja sospechosa se le desnudaba y
afeitaba para ver si aparecían tales marcas. Esto se hacía
frecuentemente en público, y siempre atraía a una excitada
multitud de espectadores. Cualquier manchaen la piel,
como una seflal de nacimiento, una cicatriz o una pigmentación
anormal, podía ser considerada como marca del
diablo, y la supuesta bruja era sometida entonces al
segundo tipo de prueba: la tortura. A la bruja que no
afeitaban para descubrir la marca del diablo, la afeitaban
normalmente antes de someterla a tortura para asegurarse
de que el diablo no se ocultaba en su pelo para
protegerla del dolor y aconsejarla sobre lo que tenía que
decir.
Al aumentar la persecución, los inquisidores llegaron a
la conclusión de que no todas las marcas del diablo eran
visibles. Supusieron que Satanás podía marcar a sus
seguidores de una manera no perceptible a simple vista.
Pero todas las marcas del diablo eran morbosas. Si se
punzaban con un alfiler largo no se producía dolor ni salía
sangre. Entonces el punzar a las sospechosas pasó a
formar parte del reconocimiento. Se introducían profundamente
agujas, alfileres o punzones en las zonas sospechosas
del cuerpo de la acusada. Si gritaba de dolor o si
sangraban las heridas era, al menos, indicio de inocencia.
En Inglaterra y Escocia y, de manera menosextendida,
en el continente, apareció un cierto número de descubridores
de brujas profesionales que eran maestros consumados
en el arte de la punción. Estos iban de pueblo en
pueblo reconociendo a las brujas en busca de la marca del
diablo, seflales de brujas -las tetas con las que amamantaban
a sus familiares- y realizando otras pruebas. En
1650, los magistrados de Newcastle decidieron invitar al
hombre que examinó a las brujas de Escocia» -no se da
su nombre-para que hiciera sus pruebas en esa ciudad,
por locual se le debía pagar una pieza de veinte chelines
por toda aquella que pudiera ser condenada por bruja, y
viaje gratis de venida y regreso». El documento continúa:
Cuando los aguaciles hubieron traído al dicho descubridor de
brujas al pueblo a lomos de caballo, los magistrados mandaron
al pregonero por todo el pueblo haciendo sonar la
campana y proclamando: Toda persona que quiera presentar
denuncia contra cualquier mujer por bruja, deberá enviar
por ella para ser reconocida por la persona designada.
Fueron llevadas treinta mujeres al ayuntamiento, y
desnudades, y luego públicamente les clavaron alfileres en
sus cuerpos. Y casi todas ellas fueron halladas culpables,
unas veintisiete, que él apartó.
Para descubrir tantas mujeres con zonas insensibles
en sus cuerpos, el punzador escocés utilizó probablemente
un instrumento inventado por los punzadores europeos.
Era éste un falso punzón de punta retráctil. Cuando se
apretaba el resorte, la hoja se deslizaba hacia el interior
del mango, mientras se apretaba la punta sobre la carne,
de suerte que la víctima no sentía dolor ni sangraba. A
veinte chelines por cabeza, el punzador escocés debió de
sacar un generoso beneficio al descubrir veintisiete brujas,
probablemente haciendo uso de un artilugio fraudulento
de este tipo.
La punción era un trabajo que realizaban más frecuentemente
los médicos, a quienes se les pagaba un precio
fijo por sus servicios, independientemente de los resultados
y, portanto, carecían de incentivo para engaflar. En un
sorprendente número de casos, la operación no producía
dolor ni sangre, a pesar de que las zonas insensibles del
cuerpo son muy raras. R.H. Robbins, en su Encyclopedia
of Witchcraft, sugiereque celatremenda impresión emocional
que supone el verse desnuda públicamente, en medio
de una muchedumbreburlona de gentes que van en busca
de morbosas curiosidades, podía muy bien producir una
anestesia temporal».
Así como se han modificado las marcas del diablo y la
forma de reconocerlas, también han variado las formas de
pactar con el diablo. Una modalidad de pacto con el diablo
es aquella hecha, no por brujos, sino por otras personas
como es el caso conocido en Haití y en la República
Dominicana como el bacá.

Enla RepúblicaDominicana existe la creencia de que
cuando una persona tiene mucho dinero es porque tiene
Pactos con el diablo.
un contrato con el diablo, es decir, tiene un bacá. La
creencia en el Baká o el Bacá es muy difundida en la región
Sur, particularmente en la zona fronteriza. Según los
propios creyentes, el bacá pasa a ser uno de los seres más
terribles y perversos, dentro de la magia voduista. Con el
vocablo de bacá se designa a un espíritu maligno que
ronda y protege, bajo la apariencia de un animal, las
propiedades de su dueno. También se emplea para cuidar
casas, sembrados, ganados, etc.; para ahuyentar ladrones
y perseguir a enemigos e incluso, según mecomentó
Alcibiades de León, de Bohechío, San Juan, para robarle
la flor de la cosecha a los demás campesinos. Si una
persona tropieza con un bacá, el terror que le inspira la
presencia de éste es tal que puede caer gravemente
enfermo e incluso morir.
La adquisición de un bacá se logra de varias maneras,
y se acompana de un compromiso solemne entre él y su
dueno. Este compromiso incluye generalmente la obligación
de ofrecer al bacá como alimento, un ser humano,
preferiblemente un miembro de la propia familia. El que
compra un bacá no siempre se da cuenta de la naturaleza
del trato, y el brujo que tiene a su cargo la preparación de
uno engana a su cliente recurriendo para ello aun lenguaje
ambiguo en el que, por ejemplo, una botella de agua
puede significar una mujer embarazada.
Una vez que se posee un bacá no podrá sustraerse al
compromiso hecho como se llama también en Haití -le
exigirá en todo momento la víctima ofrecida, y si ésta nose
entrega en el plazo fijado el bacá se revelará contra su
amo y lo devorará.
Rigand( ) afirma que en Haití la,constituciónde un bacá
comporta una fuerza superior o alma aérea, y una inferior
o terrestre. La mezcla de ambas da un carácter sumamente
peligroso al bacá.Aunque éste cumple el papel de ángel
protector, puede volverse contra su dueno a causa de la
dualidad misma de su composición.
En el país, los bacás se adquieren por regla general en
L. Arcahie (El Alcajé), una vieja aldea cercana a la ciudad
de Gonave y reputada como un gran centro de hechiceros
expertos igualmente en la preparación y venta de zombies.
El bacá comprado se instala en un muneco de bejuco o se
encarna en un animal, como perro, chivo, caballo, etc. El
bacá-muneco se considera dotado de vida, y cuando su
dueno corre algún peligro imprevisto se mueve y gesticula
para indicarle que debe tomar precauciones. El bacá animal
ataca a quienes osan acercarse a las propiedades
de su amo a menos que éste le coloque en la boca un
cabello de la persona -pariente o amigo- que quiera
proteger. El bacá la conocerá y de este modo le permitirá
caminar libremente en las propiedades del amo.
Lagente que por cualquier razón no puedatrasladarse
aL. Arcahie para adquirir un bacá lo puede conseguir
cumpliendo ciertos ritos. En San Juan de la Maguana,
éstos consisten en tomar un huevo y enterrarlo en una
encrucijada el Viernes Santo y sacándolo para que empolle
siete viernes después. De ese huevo nacerá un pollo y
nueve días después se convertirá en bacá. Otras veces se
puede colocar el huevo en las axilas por siete viernes.
Pasado este tiempo, se va al monte y se esperará 24 horas
a que nazca el pollo, es decir, el bacá.
Las historias sobre la existencia de bacás son innumerables,
así como las gentes que han intentado violentar los
contratos que han hecho con el diablo llegando algunas a
lograrlo:
Carlos Esteban Deive relata lo siguiente:
Los vecinos de una sección de Elfas Piña cuentan el siguiente
caso relativo al compromiso de un individuo con un bacá.
Un hijo de esa persona, de 16 años, murió repentinamente la
madre y los hermanos lo llevaron a casa de un brujo haitiano,
quien tomó un gallo y lo puso encima del cadáver. Después
de ejecutados algunos ritos, el gallo expiró y, para sorpresa
de todos, el adolescente se levantó y empezó a hablar. El
brujo indicó al padre del joven que enterrase el gallo, pero en
vez de hacerlo se fue mal humorado. Según los vecinos, la
actitud del hombre se debió a que se habia comprometido
con un bacá a entregarle su propio hijo.
En Baní cuentan la historia del senor J. N. que según
la gente tenía un Bacá. Un buen día un hijo de este senor,
de apenas 14 anos, que descansaba sentado en una
mecedora, en la sala de su hogar, recibió una pedrada en
la nuca que le provocó la muerte. Según lo que se cuenta,
la piedra entró a la casa luego de ser presionada por el
neumático de un vehículo que pasó por la calle en ese
momento.Comose decía que el padre de este joven tenía
un bacá y la muerte ocurrió en circunstancias no claras,
todos se la atribuyeron al pacto que tenía el senor con el
diablo.
Contando yo con apenas 12 anos y conocedor de la
historia anterior fui víctima del temor al bacá de ese senor:
mi padre un día me envió a la casa del citado se;íor, para
llegar a su casa tenía que pasar por un cafetal de aproximadamente
un kilómetro, me dirigí a la casa y cuando iba
como por mitad de camino vi la cabeza de un toro negro
con unos enormes cuernos y me devolví corriendo y
llorando. Al llegar donde mi padre le dije que me había
salido el bacá de J.N. a lo que mi padre me reprimió
diciéndome que eso no era cierto ya seguidas metomó de
un brazo y se dirigió al lugar donde yo había visto el bacá,
prácticamente me llevaba arrastrando, cuando llegamos
al lugar yo muerto de miedo, gran sorpresa que me llevé
al cerciorarme que realmente lo que había visto no era
más que un tocón quemado que se parecía mucho a la
cabeza de un toro.
Guaroa Ubifías Renville ( ). nos narra lo siguiente:
Entre Salina de Barahona y Cristóbal en el Sur profundo del
pafs habfa un puerco causando estragos en su condición e
Pimentel RD. Rev Med Dom 1998; 59 (3):255-259
bacá del lugar hasta que mi amigo Pepe Roa y su primo
conocido como el moreno, entonces bien jovencitos aprovecharon
que hundía se metiera en la propiedad de su toro común
Luis Portes y lo mataron a palos para después comérselo
tranquilamente ante la mirada incrédula de los creyentes que
esperaban un desenlace fatal que nunca llegó. Ahora más de
treinta años de eso Pepe se ríe y dice, -que baká ese que
estaba bueno-.
Otra historia narrada por el mismo Ubiflas Renville es
la siguiente:
En Cambita después que Toñito Díaz que llegó al lugar
alquilando su fuerza de trabajo comenzó a comprar casas,
tierras y animales ya desaparecerse a sitios misteriosos por
tres meses a partirde las lunas llenas, primero era un toro que
no lo dejaba vivir, después unos gatos, y al final un grupo de
guaraguaos, hasta que apareció muerto en un cafetal siendo
encontrado su cuerpo por el viejo Chemi.
En la loma de Los Cacaos, San Cristóbal, he recogido
algunos acontecimientos relacionados a Bacás. El primero
trata sobre el seflor S.R., el cual según los que lo
conocían tenía un bacá. Este seflor tenía varias hijas, la
primera desapareció del hogar encontrándose posteriormente
en una cueva sin piel y con la apariencia de haber
sido arunada. Luego otra hija salió a buscar agua y jamás
regresó. Nunca más se supo de ella. Las otras se volvieron
loca. Todos los habitantes del lugar coinciden en que esto
fue obra del bacá de S.R. El propio padre admitió haber
hecho un pacto con el diablo, donde se comprometía a
entregarle sus hijos a cambio de un bacá.
Otro senor del mismo lugar hizo un pacto con el diablo
en el cual se comprometió a darle, todos los días en la
maflana, un pan a un puerco que representaba el bacá. El
día que no cumplía con este compromiso, amanecía un
puerco picado en la puerta de la casa del que había hecho
el pacto con el diablo.
En la misma zona se comenta que el se flor MR tiene un
vacá que adquiere diferentes formas, la más conocida es
la de un perro. Este perro, según algunos entrevistados,le
hace diligencias a su amo. Un hijo de este seflor que
comentó que en una ocasión fue al potrero de su padre con
el propósito de amarrar unas vacas y las encontró paridas....sin haber estado embarazadas...!!!

martes, 6 de octubre de 2009

El asesino del ajedrez...documental.

Alexander P. el asesino del ajedrez; cometio mas de 60 asesinatos antes de ser capturado por las autoridades, te invito a conocer la intrincada historia de homicidios y misterio de este asesino que presumia de su pasion por matar. si quieres puedes ver el documental en la pagina ''documania tv'' haciendo click en el titulo de la entrada.

Exorcismo, el documental.

Importante documental que nos lleva en un tenebroso viaje por el mundo del exorcismo y los demonios adentrandonos a la vez en las complejas redes cerebrales del ser humano...ve conmigo...y disfruta el viaje !!!

puedes ver este documental en documania tv haciendo click en el titulo de la entrada.

lunes, 5 de octubre de 2009

poltergeist...espiritus burlones !!!

medio camino entre el fantasma y el fenómeno parapsicológico, los poltergeist, espíritus juguetones, hacen ruido, tiran cosas, trasladan objetos y causan infinidad de molestias.

Efectos de la actividad poltergeist; los objetos vuelan de forma incontrolada.
La palabra poltergeist deriva de dos vocablos alemanes: un término folklórico, polter, que significa «ruido», y geist, que significa «espíritu». Los poltergeist son, pues, literalmente, «espíritus ruidosos». Y sean o no espíritus, al menos se manifiestan de múltiples y escandalosas formas: ruidos misteriosos, olores desagradables, muebles que se desplazan por su cuenta, fríos súbitos, voces inexplicables, objetos que aparecen y desaparecen, levitación incontrolada de las víctimas... todo esto son síntomas de lo que suele denominarse «actividad poltergeist». Se trata de un campo fenomenológico muy amplio, que a veces es difícil deslindar de otros fenómenos de índole parapsicológica. El desarrollo de las investigaciones psíquicas y de la parapsicología durante los últimos cien años ha introducido un término más complicado para describir el fenómeno poltergeist: psicokinesis espontánea recurrente (PKER).

Ya desde el siglo XII se han hallado testimonios de estos fenómenos. Entonces se aseguraba que eran causados por una fuerza maligna. Se creía que la actividad poltergeist no era sino una manifestación más del diablo, omnipresente en muchas imaginaciones de la época. Así, en 1599, el jesuita e historiador español Martín Antonio del Río, incluía a los poltergeist dentro de su clasificación de 18 clases de demonios exactamente en decimosexto lugar: Los del tipo decimosexto son espectros que en algunos momentos y lugares o casas se proponen causar diversas conmociones y molestias. Algunos molestan durante el descanso con entrechocar de cazos y arrojando piedras; otros tiran del colchón, haciéndote caer de la cama.

Aunque en la actualidad hay gente que sostiene que la PKER puede ser atribuida a la actividad de espíritus «elementales», en general se suele aceptar que tiene un origen natural, no sobrenatural. Pero seguimos sin conocer a ciencia cierta las causas y los motivos.

Las actividades poltergeist suelen presentar rasgos comunes en muchas de sus manifestaciones. Golpes y llamadas misteriosas son a menudo las primeras indicaciones de la presencia de un poltergeist. El reverendo Joseph Glanvill registró en 1666 un famoso caso de este tipo, caso que popularmente se conoció como «el tamborilero de Tidworth». Dos niñas ocupaban un dormitorio del que salía un extraño tamborileo. Los escépticos decían que eran las niñas las causantes del ruido, pero una investigación del caso demostró que eran totalmente ajenas al repiqueteo, puesto que sus manos estuvieron siempre a la vista de los numerosos testigos. Este ejemplo es en cierto modo un «clásico», puesto que está suficientemente documentado como para que no quepan dudas sobre la autenticidad del fenómeno, aunque nunca ha podido explicarse por medios «racionales». En 1848, en Estados Unidos, el célebre caso de las hermanas Fox pareció confirmar que los golpecitos eran la primera indicación de la actividad poltergeist. Este caso provocó, además, la fundación del movimiento espiritista, cuando algunos testigos supusieron que determinados espíritus estaban tratando de comunicarse a través de las dos chicas.


Grabado que representa la casa del «tamborilero de Tidworth»
Otro efecto frecuente de la actividad poltergeist consiste en el desplazamiento de diversos objetos. Hay infinidad de ejemplos de este fenómeno, que puede tomar diversas variantes. Así, los periódicos informaban el 23 de junio de 1981 de que los relojes situados en una peluquería de Cullera (Valencia) adelantaban misteriosamente hasta 4 horas sin que nadie los tocara. Se habían llegado a colocar en el interior de la peluquería 7 u 8 relojes que funcionaban bien, y todos ellos adelantaron varias horas. Incluso se dejó un reloj de pulsera sin mandos, para que no pudiera ser manipulado, pero adelantó también varias horas. Otras veces se trata de objetos que aparecen y desaparecen, sin motivo aparente, en diferentes partes de la casa, o incluso objetos que, literalmente, vuelan delante de los ojos de asombrados testigos.

Las voces desconocidas son también un rasgo común de la PKER. Se han postulado varias teorías para explicar este fenómeno; quizá la más plausible sea la de un médico francés del siglo XIX, Gilles de la Tourette, quien identificó algunos síntomas de trauma y stress grave en víctimas de poltergeist y clasificó estos fenómenos como formas de copropraxia (deleitarse con el uso de un lenguaje obsceno o utilizarlo de forma inapropiada) y ecolalia (repetición carente de sentido de modelos de lenguaje). Observó que algunos de sus pacientes, además, «hacían gestos obscenos». Según ésta y otras teorías, el impulso sexual, o libido, podría hallarse en la raíz de muchas experiencias de PKER.

En el siglo pasado se supuso que las niñas en el umbral de la madurez sexual eran las culpables de todos los incidentes misteriosos, y, ciertamente, buena parte de los casos de PKER están relacionados con niñas que llegan a la pubertad. Sin embargo, actualmente resulta difícil de admitir que sea éste el único agente de las molestias. Este nuevo planteamiento del problema ha ayudado a que se conozcan más casos de poltergeist en que están involucrados niños o incluso hombres hechos y derechos. Hace cien años, las víctimas masculinas de la PKER solían ser ignoradas, puesto que contradecían la hipótesis aceptada universalmente. En un caso muy famoso, el del dotado inglés D. D. Home, que fue, investigado a fondo, se llegó incluso a decir que debía de tratarse de un homosexual.


Anne-Marie Schaberl, cuyo poltergeist perturbaba las máquinas de su oficina.
Lo cierto es, sin duda, que los desajustes sexuales pueden aumentar la capacidad sensitiva de algunas personas; algunos casos recientes sugieren que la PKER puede estar relacionada con las frustraciones y la angustia. Un caso de este tipo ocurrió en Baviera, Alemania, en 1967. Una cantidad de incidentes inexplicados fueron observados en el bufete de un abogado, acompañados por un alarmante aumento del importe de la cuenta del teléfono. Las compañías de electricidad y teléfonos fueron avisadas y se les pidió que revisaran las instalaciones del edificio. Un examen reveló que el número de la hora se activaba por sí solo. Un conocido parapsicólogo encontró el origen del incidente en una chica de 19 años llamada Anne-Marie.

Esta tenía un notable efecto sobre las máquinas de la oficina que, según confesó, no le gustaban: a su paso se derramaba el líquido de las fotocopiadoras, mientras que otros aparatos parecían enloquecer. Al parecer, Anne-Marie no se sentía satisfecha con su trabajo. La única explicación plausible para el vertiginoso aumento de la cuenta del teléfono era que Anne-Marie se aburría y, mentalmente, miraba la hora, activando así el número de la información horaria. El día que Anne-Marie se casó, todos los incidentes cesaron por completo.

viernes, 2 de octubre de 2009

vampiros. casos reales



Resulta difícil determinar cuántas jóvenes fueron asesinadas a principios de la década de 1600 por la condesa polaca Elizabeth Bathory, pero se cree que el número debe estar entre 300 y 650. El motivo de los asesinatos era el deseo de perpetuar su propia belleza: creía que bañándose en la sangre caliente de las muchachas (a ser posible vírgenes) mantendría su juventud. Los métodos que utilizaba para asesinar eran desagradables. Ella y los criados que habían obedecido sus órdenes fueron juzgados en 1611: debido a las costumbres de hacer justicia de nuestros antepasados, los criados murieron en la hoguera, mientras que la condesa fue encarcelada de por vida en su castillo.

Un caso semejante ocurrió casi 200 años antes, cuando el aristócrata francés Gilles de Rais, que había combatido heróicamente contra los ingleses junto a Juana de Arco, fue declarado responsable de la violación y asesinato de más de 150 niños. Ayudado por sus criados abría los abdómenes de los niños para ver sus órganos sexuales mientras aún vivían; a menudo se sentaba, excitado sexualmente, sobre sus estómagos mientras los niños padecian los últimos instantes de su agonía. Rais fue condenado a muerte.

Ambos aristócratas eran vampiros por cuanto que se deleitaban con la sangre; incluso puede decirse que la necesitaban. El sistema político de la época les permitió perpetrar sus crímenes durante mucho tiempo, a pesar de los rumores que circulaban entre el pueblo. Hoy en día, también existe el vampirismo. Es de dominio público que Idi Amin, dictador de Uganda hasta 1979, comía los órganos internos de algunos de sus oponentes políticos asesinados, y existen noticias semejantes sobre el haitiano François Duvalier, conocido como "Papa Doc".
Drácula, personaje creado en 1897 por Bram Stoker para la célebre novela del mismo nombre, es el vampiro por excelencia de la pantalla. Su gran éxito se explica posiblemente porque Stoker, consciente o inconscientemente, logró captar la corriente de erotismo asociada con el vampirismo. El elemento sexual está presente en los dos casos mencionados: la Condesa Bathory, aunque casada, era una lesbiana que obtenía placer erótico al bañarse en la sangre de sus víctimas. Gilles de Rais, homosexual desequilibrado, prefería que sus víctimas fueran de sexo masculino, aunque si era necesario se conformaba con chicas.



El prototipo del Drácula de Stoker fue el príncipe valaco del siglo XV, Vlad IV, conocido como Vlad el Empalador, Vlad Tepes, etc. que fue un héroe de la resistencia cristiana contra los turcos. Curiosamente, incluso en la actualidad, se le considera un héroe debido a sus campañas militares; sin embargo, su apodo procede de su hábito de empalar a los prisioneros de guerra en estacas puntiagudas, lo que le proporcionaba gran placer al verles retorcerse agonizantes. Es imposible determinar si se trataba de un psicópata o de un verdadero vampiro.
El vampirismo, desde nuestro actual punto de vista, es una condición psicológica que resulta difícil de explicar. Para la mayoría, el pensar en beber sangre humana caliente—o incluso sangre animal—le produce náuseas. Asociar tal actividad con sensaciones eróticas resulta asimismo difícil. No obstante, hay gente que encuentra esta práctica sexualmente excitante y "necesita" dicha experiencia.
Los vampiros de las fábulas no son asesinos trastornados mentalmente, sino seres sobrenaturales. Son "muertos vivientes" que deben dormir durante el día y que sólo se arriesgan a salir por la noche. Pueden cambiar su figura, transformándose de hombres en murciélagos. Convierten a otras personas en vamprio chupándoles de la sangre de la vena yugular.

Esta imagen del vampiro se encuentra a lo largo de épocas y culturas diferentes, lo que ha llevado a algunas personas a sugerir que dichas criaturas existen en la realidad. En esta caracterización se observan dichos elementos fundamentales de las leyendas populares. Por ejemplo, la habilidad de la gente, de los espíritus u otras entidades para cambiar su figura por capricho, es algo común a mucha culturas primitivas; la figura del fantasma del autoestopista se encuentra incluso en el folclore de la sociedad occidental. Asimismo, el concepto de "muerto viviente" se localiza en muchas partes del mundo —piénsese en los zombis del Caribe— , y los relatos de gente o espíritus que chupan la sangre se remontan hasta la antigua Grecia.

Estas características pueden colocarse en la categoría de "temores elementales"; es decir, el solo hecho de pensar en ellas estremece al ser humano, independientemente de su educación. Quizás resulte extraño que no se haya atribuido a los vampiros el temor elemental más frecuente: la posesión de pies invertidos, rasgo que aparecen en muchas leyendas populares.

Entre 1910 y 1934, el maníaco sadomasoquista estadounidense Albert Fish mató, violó y comió parcialmente un número indeterminado de niños; solamente pudo ser detenido cuando escribió, para recrearse, una carta dirigida a la madre de una de sus víctimas. Confesó haber matado a unos 400 niños, aunque estaba tan loco cuando le detuvieron que resulta imposible otorgar validez a sus afirmaciones. Por esa misma época el llamado "Monstruo de Düsseldorf", Peter Kürten, asesinó y violó a nueve niños: les cortó la garganta y se bebió su sangre. En la cárcel, mientras esperaba el juicio, también escribió a los padres de algunas de sus víctimas. Dijo que beber sangre le era tan necesario como el alcohol y los cigarrillos para otras personas. A principios de la década de 1980, el asesino londinense Dennis Nilsen mató a 16 jóvenes a quienes conocía de bares para homosexuales. Diseccionaba el cuerpo, lo cocinaba, y a menudo comía parte del mismo. Todos los periodistas que conocieron a Nilsen, funcionario jubilado, afirman que era un hombre muy amable —lo mismo se dijo de Fish y de Kürten.
Existen una relación entre vampirismo y sexo, y resulta difícil evitar el pensar que se debe a que mucha gente —generalmente hombres— considera el acto sexual como expresión de dominio. El vampirismo, que implica la muerte y la previa o posterior humillación sexual de la víctima es, desde este punto de vista, la última subyugación de otro ser humano.

Otro aspecto que debe tenerse en cuenta es la cobardía que caracteriza los actos cometidos por los vampiros. La mayoría de los crímenes a los que nos hemos referido fueron cometidos contra personas indefensas. La condesa Bathory y Gilles de Rais tenían ejércitos de criados para asegurarse de que sus víctimas no tuviesen posibilidad de escapar —y en cualquier caso, creían que su posición en la sociedad les protegería de ser perseguidos. Fish y Kürten se aprovecharon de niños. Nilsen, aunque eligió a personas adultas, primero les hacía beber alcohol hasta cerciorarse de que tenían pocas posibilidades de resistir a su violento ataque. (Quienes lograron defenderse no pusieron el hecho en conocimiento de la policía por temor a ser castigados, dada su condición de homosexuales).

¿Son los vampiros, como se ha sugerido con frecuencia, personas poseídas por espíritus malignos? Dicha explicación es superficial, e implica traspasar las causas a la esfera de lo sobrenatural. El vampirismo es una condición psicológica poco conocida, resultado de fuerzas genéticas o sociales de las que aún se sabe menos. En general, puede decirse que los vampiros han sufrido una infancia superprotegida, o demasiado estricta. Sin embargo, esta explicación no es suficiente.

El temor al vampiro tradicional pervive en la actualidad. En 1973, un exiliado polaco, Demetrius Myiciura, fue encontrado muerto en su piso de Stoke-on-Trent, Inglaterra. Había muerto ahogado debido a un diente de ajo que se había metido en la boca antes de dormirse; en una ventana había un cuenco de orina mezclada con ajo, así como sal esparcida por su cama. Obviamente, Myiciura temía el ataque nocturno de un vampiro. Su muerte fue consecuencia de su miedo. Gran número de niños y muchachas han perdido la vida a manos de auténticos vampiros

miércoles, 30 de septiembre de 2009

posesiones demoniacas

En casi todas las sociedades humanas se ha sostenido la creencia en la «posesión» de seres humanos por parte de espíritus de carácter maligno, ya se les diera el nombre de diablo, poltergeist u otro. Los exorcistas han sido tradicionalmente los únicos capaces de expulsar a estos espíritus.


Es significativo que casi todos los pueblos hayan creído en la existencia de seres superiores malignos que podían adueñarse de ciertos lugares, o incluso de personas, para causar trastornos a la humanidad. Tenemos abundantes testimonios de este fenómeno, que se caracteriza por manifestaciones horripilantes: voces huecas que parecen surgir del cuerpo del «poseso», muebles que se desplazan, contorsiones inverosímiles... No es sorprendente, pues, que todas las culturas hayan buscado una explicación para este fenómeno y una manera de ponerle fin.

Los antiguos egipcios practicaron ritos para protegerse de las potencias amenazadoras que podían salirles al paso en este o en el otro mundo; en su religión los conjuros mágicos de carácter oral se complementaban con rituales consistentes en herir, partir o seccionar una representación del ser temido. En Sumer, Asiria y Babilonia aparece también una amplia demonología acompañada de ritos paralelos para protegerse de la acción de entes maléficos; uno de los procedimientos más generalizados era el de hacer pasar mágicamente el espíritu a un vaso u otro objeto, que luego se echaba al fuego o se rompía. Asimismo, algunas prácticas típicas de religiones animistas muy primitivas, por ejemplo, la reducción de cabezas entre los jívaros, constituyen también formas de exorcismo destinadas a capitalizar ciertas influencias espirituales.

La universalidad de estos rituales y su permanencia a través del tiempo no puede por menos que hacernos reflexionar sobre la naturaleza del fenómeno que los motiva. Las religiones, por otra parte, ya han dado su propia interpretación y han actuado en consecuencia.



Exorcistas E Iglesia


En la Edad Media toda posesión se consideraba como una manifestación física del demonio, contra la cual se empleaba incluso agua hirviendo.
Según una de las máximas autoridades en la materia, el sacerdote católico Corrado Balducci, miembro de la congregación De propaganda fide y especialista en problemas de posesión diabólica, sólo resulta verdadero uno de cada mil casos de los que se hace cargo la Iglesia católica.

No obstante, reconoce haber presenciado casos en que los posesos «emitían gritos que no eran humanos, vomitaban objetos y animales que nunca habían tragado, demostraban una fuerza que ni diez personas lograban contener. Volaban por la habitación. Aumentaban de repente hasta ocho veces de peso. Rugían como energúmenos cuando se les acercaba algún símbolo sagrado». Balducci es consultor habitual, en este terreno, de los obispos, en quienes recae actualmente la responsabilidad de autorizar los exorcismos, debidamente asesorados por personas de quienes se espera la máxima solvencia en psicología y parapsicología.

La Iglesia católica ha sido la institución que con mayor intensidad se ha dedicado a ayudar a los posesos y a perfeccionar las fórmulas de exorcismo destinadas a este fin. Jesucristo mismo fue el primero que dio «órdenes» precisas al demonio para que desalojara los cuerpos de algunos posesos de su época. Desde entonces, el principio del exorcismo ha variado poco: el exorcista tiene que dirigirse al demonio que «vive» en la víctima, y ordenarle, en el nombre de Dios, que se marche de allí. Si el espíritu ocupante se niega y los efectos de la posesión empeoran, entran en juego el empleo de símbolos sagrados y la propia personalidad del exorcista, que suele ser muy fuerte y proclive a la espiritualidad. La fórmula de exorcismo más habitual utilizada por la Iglesia católica romana se remonta a 1614, y está contenida en el Rituale romanum:

«Exorciso te, immundissime spiritus, omnis incursio adversarii, omne phantasma, omnis legio, in nomine Domini nostri Jesu Christi. Eradicare et effugare ab hoc plasmata Dei. Ipse tibi imperat, qui te de supernis coelorum in inferiora terrae demermergi praecipit. »

He aquí la traducción aproximada: «Yo te exorcizo, espíritu inmundo, toda incursión del adversario, todo espectro, toda legión, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Despréndete y huye de esta criatura de Dios. Te lo ordena aquel que te hizo precipitar desde lo alto de los cielos a las profundidades de la tierra.»

La Iglesia católica no es la única institución religiosa oficial que se ha preocupado por estos fenómenos: algunas Iglesias protestantes, especialmente la anglicana, poseen asimismo una larga tradición en este campo. Pero además, por su naturaleza misteriosa, otros ritos parecidos se han ido transmitiendo desde la antigüedad, muchas veces por canales poco ortodoxos, al margen de las religiones « oficiales» . En Galicia, por ejemplo, estas creencias han subsistido, a nivel popular, en las ceremonias llevadas a cabo por los «menciñeiros», personajes a medio camino entre el brujo y el exorcista.



Los Posesos, Hoy


Un exorcismo en la iglesia de San Vicino, en Sarsina (Italia). El collar de hierro es una reliquia del santo, que lo llevó al cuello como penitencia.
Los casos de posibles posesiones diabólicas son cada vez más numerosos, debido quizás al aumento del stress y al creciente consumo de calmantes y antidepresivos. Pero aunque esto explica algunos de los casos, hay fenómenos que ningún trastorno emocional puede justificar. Además, la frecuencia con que aparecen hace que estos fenómenos sean cada vez más objeto de divulgación, a lo que ha contribuido particularmente el cine con una serie de producciones centradas en estos temas (El exorcista, Carrie, etc.)

Lo que resulta realmente alarmante es que muchas personas incompetentes o con intenciones abiertamente fraudulentas hayan adquirido el estatuto de «exorcistas». De ahí que en los últimos años se haya producido más de un caso de desenlace trágico: en 1975 la joven alemana Annaliese Michel murió a consecuencia de trastornos circulatorios, rodeada de extraños rituales de exorcismo; sus padres y dos sacerdotes implicados en los hechos fueron juzgados y condenados por homicidio por negligencia. En Gran Bretaña se registraron, entre 1977 y 1979, varías intervenciones erróneas que acabaron con internamientos hospitalarios, Asimismo, en 1981 ha estallado en Italia un grave escándalo en torno al ex salesiano Domenico Bernardini, fundador de un centro donde, con permiso episcopal, exorcizaba a jóvenes mujeres mentalmente inestables, que se sentían endemoniadas por sugestión, y a las que aplicaba una serie de violentas prácticas mágicas.

Estos y otros casos parecidos sugieren una de las problemáticas más delicadas del fenómeno de la posesión. ¿Qué clase de «posesos» deben someterse a un exorcismo en toda regla y cuáles a un tratamiento médico o psiquiátrico? En el mundo de hoy encontramos numerosas, o presuntas, víctimas de espíritus, demonios o poltergeists -como queramos llamarles-; pocos tienen idea de la naturaleza del fenómeno que les aqueja, ni de los riesgos que puedan correr.



Exorcismos Y Espíritus


El neurólogo Jean Martin Charcot, al que vemos en este grabado impartiendo una lección en su aula del hospital de La Salpêtrière, consiguió explicar numerosos casos de «posesión» mediante un diagnóstico de histeria.
Antiguamente, cualquier fenómeno paranormal recibía un tratamiento religioso. Entre los casos más célebres figura el deplorable episodio de «los demonios de Loudun» (1631), a raíz del cual el sacerdote Urbain Grandier murió en la hoguera, víctima de los manejos políticos y de las acusaciones de un convento de ursulinas en estado de posesión. Más famoso aún, si cabe, fue el largo proceso de las brujas de Salem. Este caso es célebre por haber sido una de las escasas cazas de brujas que tuvieron lugar en Norteamérica, donde estas persecuciones no fueron, ni mucho menos, tan frecuentes ni sangrientas como en el Viejo Mundo. Pero aparte de la popularidad que les haya proporcionado el teatro, las «posesas» de Salem tienen su lugar en la historia.

Estos dos ejemplos tienen, curiosamente, algo importante en común: ambos, una vez aclarados a la luz de la historia, resultaron ser una combinación de fraude deliberado y de histeria.

Actualmente, sin embargo, no resulta verosímil que se puedan producir casos como estos, ya que el procedimiento de las posibles posesiones es muy distinto. Desde el punto de vista estrictamente psicológico, los fenómenos de posesión se inscriben en el contexto de ciertos trastornos denominados «de escisión», que permiten la aparición de sistemas autónomos que logran suplantar la síntesis habitual de la personalidad: algo así como una grieta por la que asoma el magma de una región poderosa e insospechada.

Desde la aportación que el doctor Jean Martin Charcot (1825-1893), fundador de la neuropatología moderna, hizo al estudio de este tipo de fenómenos, éstos se han venido enmarcando en el cuadro de la histeria; pero ello no impide que algunos casos desborden todos los esfuerzos de la medicina. El acompañamiento de fenómenos parapsicológicos ha contribuido a reforzar el aspecto sobrenatural del asunto, por lo que muchos médicos, impotentes ante estos hechos, no dudan en remitirlos a las autoridades religiosas para someterlos a exorcismo.

El problema de decidir sobre la naturaleza de un fenómeno de posesión no es nuevo, como evidencia el testimonio del polígrafo benedictino fray Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764), quien en su obra Teatro crítico universal dedicó uno de sus discursos a los «Demoníacos, endemoniados o energúmenos». Señala allí que muchos de ellos son fingidos, pero que no por ello deja de haberlos verdaderos (refiere, entre otros, el caso de una energúmena que fue exorcizada en el convento de Nuestra Señora de Valvanera, no lejos de Nájera, Logroño).


También la Iglesia anglicana, a la que pertenece este sacerdote en plena sesión de exorcismo, suele autorizar este tipo de terapéutica espiritual.
Por otro lado, en cambio, se permite dudar de la buena fe o de la sagacidad de los exorcistas que dan por sobrenaturales fenómenos de embaucamiento. En este sentido, se refiere a cierta posesa de Oviedo que, al parecer, hablaba latín sin saberlo, que sabía lo que ocurría en cualquier momento y lugar del mundo, y que saltaba como si tal cosa sobre la copa del árbol más alto. El exorcista creía plenamente en estos prodigios, pero Feijoo no dio su brazo a torcer; sólo veía en ella a una embustera. La hizo conducir a su presencia y le indicó que poseía conjuros más eficaces que los usados por otros sacerdotes. Le dirigió versos de Virgilio, Ovidio y otros poetas «articulados con gesto ponderativo y voz vehemente para que hiciesen más fuerte impresión, como en efecto la hicieron». Además, le aplicó una simple llave envuelta en papel diciendo que era una reliquia. Todo ello provocaba en la presunta endemoniada estremecimientos y convulsiones. Así descubrió que se trataba de un fraude.

Sin embargo, Feijoo, al tratar de las excepcionales fuerzas que asisten al poseso, se expresaba así: «Esto de volar de la calle al techo o del pavimento a la altura de la bóveda o colocarse sobre las cúpulas de los árboles, pisar sobre las espigas de las mieses sin doblar las cañas, se dice de muchos energúmenos cuando se da noticia de ellos en tierras distantes. Yo nada de estas cosas pude ver hasta ahora. El que lo viere no ponga en duda en que lo hace agente preternatural.»

La actitud de este erudito benedictino del siglo XVIII, ajena a una supersticiosa aceptación demonológica, le acerca considerablemente a la visión actual del problema. Hoy en día, este tipo de fenómenos no parece hallarse en regresión. En cambio, la práctica del exorcismo propiamente dicho sí parece abocada a la desaparición a medio o largo plazo, paralelamente a la disminución de la fe religiosa que se aprecia en la sociedad. Sin embargo, resulta difícil de creer que el título de «exorcista» -a pesar de sus siniestras resonancias- pueda desaparecer por completo: antes bien pasará a aplicarse, como sucede ya actualmente, a personas que, como ciertos parapsicólogos y otros expertos, demuestran obtener cada vez mejores resultados en su trato con lo paranormal.

se puede viajar fuera del cuerpo...?


La experiencia de haberse sentido fuera del cuerpo es mucho más común de lo que podría pensarse. Pero, además, hay gente que cree haberla convertido en algo cotidiano. Son los exploradores de lo infinito, una tribu de almas nómadas que conviven con nosotros. Para ellos, los únicos límites son la imaginación, la preparación y el deseo. Estas son sus experiencias y los consejos que dan a quienes intenten la aventura extracorpórea. Si así lo desea, relájese y prepárese para el despegue.


Esta ilustración describe como el supuesto cuerpo astral se va desligando del físico, auque con una cierta conexión a nivel psíquico.
«Tuve mi primera experiencia fuera del cuerpo a los 18 años. Animado por un montón de lecturas ocultistas y por las experiencias paranormales que me habían acompañado desde mi infancia, intenté vivir aquello de lo que tantos hablaban.

Realicé una larga serie de respiraciones rítmicas y me relajé completamente, intentando centrar la atención en el vacío. Entonces, comencé a escuchar una serie de infrasonidos, a oler multitud de perfumes y a ver numerosas imágenes girando a gran velocidad al fondo de un túnel, como en un caleidoscopio. Después, noté que algo se movía dentro de mí, convulsivamente.

Mi siguiente recuerdo es que me sentía flotando cerca del techo. Miré hacia abajo y vi mi cuerpo tendido en la cama. Un terror indescriptible se apoderó de mí y regresé al cuerpo físico instantáneamente, de forma violenta, como si me hubiese tirado desde un avión sin paracaídas. Me incorporé y, debido al terror inimaginable que sentía, tuve una reacción completamente absurda: cogí un machete y lo puse encima de la mesilla... ¡por lo que pudiese pasar! Pasé el resto de la noche despierto y sobresaltado. No me atreví a intentarlo de nuevo hasta pasados tres meses. Luego, he comprendido que ese miedo atroz al que me enfrenté es precisamente la puerta que -una vez superada- te da acceso a ese otro piano que muchos llaman astral. Por eso mismo no creo que sea peligroso hablar de estas experiencias ni dar técnicas para que cualquiera lo intente, porque van a tener que enfrentarse antes a esa barrera del miedo quo disuadirá a quien no esté preparado».

La experiencia que acaban de leer pertenece a Miguel Blanco, psicólogo y director y presentador de Espacio en Blanco, el popular y excelente programa de radio que se emite actualmente la noche de los viernes en M-80 Radio (España). Y, sinceramente, no sé si daría crédito a sus palabras de no tener un buen puñado de razones para hacerlo: y -por si fuera poco- yo mismo he experimentado, sin pretenderlo, ese terror abismal que implica la imposibilidad de controlar el propio cuerpo y la confrontación con la muerte, aunque sea aparente.

Shelley, Goethe, Dostoievski, Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant, D.H. Lawrence, Aldous Huxley, Emily Brönte, Walter de la Mare, Jack London, Hemingway, Shirley McLaine, por no citar más que a unos cuantos escritores conocidos, se cuentan en la larguísima nómina de quienes han descrito experiencias similares. Y. junto a ellos, gentes de las más diversas profesiones y categorías socio-culturales.

Viaje espiritual, proyección astral, desdoblamiento, estado ecsomático o experiencia extracorpórea (EEC), son algunos de los nombres que ha recibido esta singular vivencia en la que la conciencia se ausenta del cuerpo físico y es sentida como una entidad dotada de autonomía. Las encuestas realizadas por diversos científicos, como Hart, Banks, Eisenbud, Green, Tart o Palmer, parecen indicar que aproximadamente la cuarta parte de las personas consultadas en países anglófonos aseguran haber visto alguna vez su cuerpo desde un punto de vista completamente exterior al mismo.


Para comenzar, una certidumbre antropológica: la existencia de un doble sutil del cuerpo físico es una creencia arquetípica, que encontramos desde la antigüedad en los pueblos más diversos. Es el ka egipcio, el eidon griego, el nefesh cabalístico, el nafs de barzakh sufí, el thand taoísta, el lingasharra hindú, el bardo tibetano, el vardogr noruego, el fetch anglosajón, el talasch escocés, el doppelgänger alemán... Los modernos ocultistas lo han denominado cuerpo astral o sidéreo, debido probablemente a su naturaleza luminosa, una idea que encontramos ya en Platón, Aristóteles y los filósofos herméticos.

Para todos ellos forma parte de la anatomía sutil del hombre, compuesta por otros cuerpos habitualmente imperceptibles y capaces de actuar en los distintos planos o niveles de existencia. Lo conciben como una réplica del cuerpo físico, pero compuesta de una materia más sutil, con una apariencia resplandeciente y luminosa. Habitualmente imperceptible a los sentidos físicos, es la sede de los deseos y las pasiones, del placer y del sufrimiento. Se le supone capaz de separarse de su envoltorio físico y de viajar sin limitaciones a través del llamado plano astral, que incluye el mundo cotidiano pero también otras realidades no visibles.

Tras estudiar las creencias de 70 culturas no-occidentales, el profesor Dean Sheils, de la Universidad de Wisconsin, ha encontrado relatos similares a las EEC (experiencias extracorpóreas) en el 95 por ciento de las mismas. En muchas de ellas se cree que los dobles de algunas personas se entregan en ocasiones a misteriosas tareas, especialmente durante el sueño, considerando que resulta peligroso despertar bruscamente a alguien, por miedo a que su doble tenga problemas para reincorporarse a este mundo.

Basándose en las descripciones de numerosos testigos, el doctor Hereward Carrington, uno de los que mejor estudió este fenómeno en los años veinte, supuso que este doble astral estaba compuesto de millones de pequeños focos de energía psíquica encargados de vitalizar cada célula. Y calculó la densidad del mismo en aproximadamente una millonésima parte del cuerpo físico, por lo que flota fácilmente dentro de la atmósfera física cuando es liberado de su atadura. A ello se debería la inmediata elevación del mismo descrita por Miguel Blanco y por tantos otros proyectores.



Exteriorización De La Conciencia

Aunque hay numerosas variantes entre los cientos de casos examinados, existen una serie de características comunes entre la mayoría de los mismos:

Las EEC involuntarias parecen producirse en las más variadas circunstancias, especialmente a raíz de un accidente, operación, enfermedad, shock, crisis, situación-límite o estado de agotamiento, pero también en el curso de las actividades cotidianas, desde los trabajos físicos hasta la conducción de un automóvil, que no dejan de realizar mientras se observan durante algunos segundos desde fuera de su cuerpo. Existen además muchas personas que aseguran practicarlas conscientemente, tras un cierto entrenamiento. Aunque con relativa frecuencia se producen durante estados de somnolencia, los testigos no suelen tener una sensación similar a la de estar soñando, y describen su EEC como algo muy vivido y real.

Cuando, en 1961, el Instituto de Investigación Psicofísica de Oxford solicitó relatos de primera mano sobre EECs a través de la prensa y de la radio, recibió unos 400 testimonios de lo más variado. Celia Green, especialista en física teórica, los ha estudiado, destacando que algunas de sus características difieren notablemente de las observadas en los sueños lúcidos y clasificándolas en dos categorías: parasomáticas, en las que el sujeto se siente ubicado en ese doble luminoso, y las asomáticas, en las que se experimenta a sí mismo como una conciencia completamente desencarnada. Mientras ella encontró que estas últimas son las más frecuentes, la mayoría de las EEC que me han descrito están asociadas con el doble y es en éstas en las que centraremos nuestra atención.

El relato que hace años hizo L.M.T. (son las iniciales de su nombre verdadero), un alto ejecutivo español de una importante multinacional americana, de unos 50 años, ilustra la idea de que ambos tipos de experiencias, aunque distintas, no son excluyentes: «Estaba sentado en mi despacho, particularmente contento y relajado, ojeando unos informes. De pronto, tuve conciencia de que veía a mi cuerpo realizando esa operación desde medio metro por encima de mi cabeza, con una visión panorámica de todo mi despacho. Duró algunos segundos yo no tengo la más mínima duda de que se trataba de una experiencia objetiva.

Pasada la primera impresión y debido a mi formación técnica, lo primero que se me ocurrió fue subirme al sillón y comprobar que lo que había observado se correspondía exactamente con la realidad, sólo que ahora necesitaba mover la cabeza en varias direcciones y fijar repetidamente mi atención para obtener una percepción similar, aunque no tan nítida, a la que obtuve durante la exteriorización de mi conciencia. Si otra persona me hubiera descrito esa experiencia, yo no habría dudado de que se trataba de una alucinación, pero hoy sé que es una realidad comparada con la cual nuestra vida cotidiana tiene el sabor de algo ilusorio Fue sólo entonces cuando comenzó mi interés por lo psíquico o lo oculto, en busca de una respuesta válida para lo que había vivido y para tantas preguntas que bullían en mi cabeza, e intentando repetir aquella experiencia.

Tras años de estudios, de contactos y de prácticas he comprendido que el cuerpo físico, como su doble luminoso, no son sino algunos de los medios de los que se sirve para manifestarse en los distintos niveles de realidad esa conciencia Aura, llámala espíritu si quieres, ajena a cualquier tipo de limitaciones». En ello coincide con otro proyector experimentado, el terapeuta Lorenzo García Carpintero: «El cuerpo astral es una muleta más, como lo es el físico. Cuando mueres, esas capas van cayendo y queda el núcleo de la conciencia».



«Sentí Que Flotaba Por El Espacio»

Tanto la exteriorización de la conciencia como la del doble se encuentran descritas con una frecuencia abrumadora en las experiencias cercanas a la muerte. En su novela Adiós a las armas, Ernest Hemingway se hace eco de lo que él mismo vivió cuando, en la noche del 8 de Julio de 1918, mientras prestaba sus servicios como camillero en el frente italiano, la metralla de una bomba austriaca taladró sus piernas. «Sentí que el alma, o lo que fuera, salía de mi cuerpo como se saca un pañuelo de seda de un bolsillo, tirando de la punta -explicó después-. Flotó durante un tiempo, hasta que regresó y entró nuevamente. Entonces, dejé de estar muerto».

Buena muestra de que estas vivencias no obedecen a un pre-condicionamiento cultural es el relato de dos accidentes mortales sufridos por Luis González Alegre, soldador de 62 años, residente en Alcorcón: «La primera vez fue mientras trabajaba en unos laboratorios madrileños, en 1957. Caí de cabeza, desde tres metros de altura. Y escuché cómo decían que estaba muerto, mientras veía mi cuerpo inmóvil y sentía que daba vueltas en el espacio. ¡Qué a gusto me encontraba, qué suavidad, qué delicia! Vi cómo llegaba un coche y nada más meter mi cuerpo en el mismo, volví a la vida, pese a que me encontraba en el espacio. Llamaba a la Virgen de la Soledad, aunque nunca voy a misa. Todo mi afán era volver a mi cuerpo, levantarme, y lo conseguí...

En 1976, estaba trabajando en la construcción de una central telefónica, en Argelia, a seis metros de altura, sentado en un tablón que se partió, y caí de espaldas, desnucándome. Me sucedió lo mismo: me veía tirado en el suelo y cómo movían mi cuerpo. Ví que se acercaba un médico argelino que tocaba el cuerpo y comentaba que estaba muerto. Me metieron en una ambulancia y yo seguía viéndome desde fuera. A mitad de camino volví en mí, empecé a sangrar y oí que mis dos compañeros le decían al conductor ¡corra más, que está vivo!».

Don Luis no tiene ninguna conciencia de haberse visto desde un segundo cuerpo. Aunque reconoce que años después de los accidentes comenzó a sentir, en numerosas ocasiones, cuando se encontraba en la frontera del sueño, una sensación angustiosa: «Trato de volver en mí pero no puedo, y tengo que hacer un esfuerzo tremendo para conseguirlo. No puedo moverme, ni hablar, aunque me doy cuenta de todo. Es como si estuviese a punto de morir».



Así Se Abandona El Cuerpo


El paparpsicólogo catalán Jaume Bordás afirma que el viaje extracorporal no es sólo una proyección psíquica, sino una salida real del cuerpo.

Esa sensación terrible de parálisis es considerada por muchos proyectores el paso previo de una EEC, cuyo inicio me sintetiza así el parapsicólogo catalán Jaume Bordás, que cuenta con una dilatada práctica: «Normalmente notas un pitido, una sensación de rigidez o catalepsia, un taponazo y luego una elevación, aunque otras veces lo sientes fuera del cuerpo sin que sepas cómo ha sido». Algunos escuchan un chasquido y otros describen una sensación de cosquilleo en la cabeza o un dolor en el pecho, así como un hormigueo, entumecimiento o vibración progresiva que, comenzando por los pies, va ascendiendo hasta la cabeza.

Pese a que la mayoría no recuerda la forma en que abandonaron su cuerpo, los habituales suelen coincidir con las zonas que nos señala Jaume: «La salida por la frente es la menos brusca, con una sensación de balanceo y de elevación; a veces lo haces por la coronilla y otras por el plexo solar, lo que suele resultar más incómodo». Unos pocos creen haberse exteriorizado por el estómago o por los pies.

Muchos sienten que se elevan, tras salir del cuerpo con un movimiento de rotación, mientras algunos describen, por el contrario, una sensación de caída. Frecuentemente, al abandonar el cuerpo físico experimentan una confusión o pérdida de la conciencia, que algunos describen como una sensación de oscuridad o la entrada en un largo túnel. Suelen adoptar una posición vertical, a partir de la horizontalidad inicial. La mayoría observa su cuerpo físico tendido en el lugar donde se encontraba, desde un punto espacial exterior, en tanto todas sus sensaciones se han transferido al doble.

«Es esa contemplación del propio cuerpo como un cadáver -explica la terapeuta madrileña Alicia Rubio, quien recuerda haber experimentado desdoblamientos muy tranquilos desde su infancia- la que aterroriza a algunas personas con las que he hablado y les hace volver al cuerpo». En efecto, la mayoría no comprende lo que sucede y les invade la angustia y el terror de que no podrán reintegrarse al cuerpo, lo que les hace regresar bruscamente al mismo, en tanto otros experimentan un sentimiento de paz o de euforia.

Ajenos a la gravedad y a las limitaciones espacio-temporales, se sienten libres de todo peso y atadura. Pueden flotar en torno al cuerpo físico, o bien viajar -con el motor del deseo- hasta grandes distancias. Varía mucho su velocidad de desplazamiento. Generalmente pueden atravesar los objetos físicos. Su percepción parece agudizarse. «En ese plano -matiza Alicia- eres más sensible y ves algunas cosas con mayor nitidez y colorido». A veces han descrito determinadas situaciones observadas mediante su doble, que no podrían conocer por ningún medio ordinario y cuya autenticidad se pudo confirmar posteriormente. En ocasiones aseguran haberse encontrado con los dobles de otras personas vivas o de miembros fallecidos de sus familias; éstos últimos son considerados por algunos como espíritus-guías que acuden en su ayuda.



El Retorno

La duración de las EECs parece ser muy variable. «Debido a la alteración del sentido ordinario del tiempo y del espacio que se produce en ese estado es fácil creer que ha pasado poco tiempo mientras que realmente ha transcurrido muchísimo, y viceversa».

Para la mayoría, el momento más penoso de la EEC es el regreso a su cuerpo físico, aunque muchos lo realizan con total suavidad. Generalmente tras su primera experiencia, suelen preguntarse qué les sucedió realmente. Aunque algunas personas quedan atemorizadas por la misma, otras muchas la recuerdan con agrado, ya que suele acompañarla un estado de extrema felicidad y gozo, así como sensaciones excitantes y maravillosas, por lo que muchos intentan inducirla nuevamente.



Insólitas Actividades Del Doble

Mientras algunos proyectores habituales están absolutamente convencidos de prestar ayuda o sanación espiritual a personas que incluso no conocen, valiéndose de su doble, otros describen cómo se enamoraron o hicieron amigos en el astral de personas a quienes luego conocerían en el plano físico. Las tres grandes estrellas del desdoblamiento a comienzos de siglo, Muldoon, Fox e Yram, nos cuentan sus encuentros extracorporales con quienes luego serían sus novias.

La propia Alicia Rubio explica cómo reconoció en su cuerpo físico a alguien que ya había encontrado astralmente: a raíz de un anuncio para entrar en contacto con personas interesadas en Castaneda -quien en sus libros describe fabulosas experiencias vividas por su doble- conoció a José Luis García Morán, quien también confirmó haberla encontrado durante sus desdoblamientos.

Algunas personas que realizaron viajes astrales recuerdan vivencias beatíficas en regiones luminosas de inconcebible belleza, y otros experiencias terroríficas en zonas de gran oscuridad, comparables a las regiones celestes y a los abismos infernales, si bien estas descripciones no son muy frecuentes. Una administrativa barcelonesa, Rosa Maria Escip, vivió una de estas experiencias durante un desdoblamiento experimental. Tras sentirse levitar y ver su cuerpo desde arriba, se sintió arrastrada por un vórtice por el cual caía, enfrentándose luego a un perro negro que la perseguía, regresando a su cuerpo de forma violenta. Bordás señala la similitud de esa visión con el famoso Cancerbero o guardián del Averno, del que hablan algunas tradiciones, estimando que bien puede tratarse de una imagen arquetípica propia del Inconsciente Colectivo que aparece dotada de vida en ciertos estados de conciencia.



En Busca Del «Factor Theta»

Desde el siglo XIX, cuando comenzó el interés por los fenómenos psíquicos observados durante los trances provocados mediante el magnetismo por los mesmeristas, las experiencias que recibieron el nombre de clarividencia sonambúlica, similares a las descritas durante las EECs, atrajeron el interés de numerosos investigadores, como el marqués de Puységur, el psiquiatra Pierre Janet, el coronel de Rochas, Durville, Baraduco Lancelin, que idearon toda clase de experimentos relacionados con el doble. Myers y Gurney, pioneros de la parapsicología, estaban convencidos de que las EEC podían ser la clave que permitía entender muchos fenómenos Psi, interpretándolas como la evidencia de que algunas personas son capaces de actuar más allá de sus limitaciones corporales. Junto al escéptico F. Podmore compilaron numerosos informes sobre apariciones de personas vivas.

Aunque Gurney las interpretaría luego como alucinaciones telepáticas, la exteriorización de una imagen captada extrasensorialmente por parte de quien la percibe, otros investigadores psíquicos continuaron sosteniendo la teoría de un doble compuesto por una misteriosa energía que era capaz de desplazarse y comunicarse. La creencia en él mismo, definitivamente apoyada por las ideas espiritistas y teosofistas, animó a otros, como Oliver Fox, Forham Yram, Muldoon, Carrington y el propio Lancelin a escribir verdaderos tratados sobre el desdoblamiento, que han animado a miles de personas a intentar realizar sus propias EEC.

Pero la verdadera investigación científica de las mismas no se inicia hasta los años sesenta. El pionero fue Charles Tart, profesor de psicología de la Universidad de Davis (California) y hoy reconocido como una autoridad mundial en los estados alterados de conciencia. Trabajando con dos proyectores asiduos, la señorita Z y el ingeniero y hombre de negocios Robert Monroe, intentó descubrir las constantes electroencefalográficas que correspondían a cada fase de su experiencia, comprobando que, durante la EEC, sus cerebros desarrollaban una actividad eléctrica que no podía ser ubicada en los estados vigílicos ni en los propios del sueño, y que los sujetos eran capaces de describir lo que ocurría en otra habitación mientras ellos descansaban en una cama.

En 1967 tuvo lugar un polémico proceso para decidir a quién correspondía una pequeña fortuna que, según el testamento del minero James Kidd, debía dedicarse a investigaciones científicas dirigidas a la demostración de la existencia de un alma o algo que abandona el cuerpo tras la muerte. El Tribunal Supremo de Arizona decidió entregarla a la Sociedad Americana de Investigaciones Psíquicas (ASPR), que cedió parte de la misma a la Fundación de Investigación Psíquica (PRF) de Durham.


La herencia se dedicó a investigaciones que tenían por objeto demostrar la existencia de algo que fuese capaz de exteriorizarse del cuerpo físico y a lo que denominaron «Factor Theta», entendiendo por tal «los aspectos de la personalidad capaces de sobrevivir». El doctor Osisi, director de investigaciones de la ASPR, comenzó a trabajar en un programa experimental, eligiendo como su primer sujeto a Ingo Swann, pintor y ex-funcionario de la ONU, que había experimentado multitud de EEC desde su infancia y que obtuvo asombrosos resultados en varios laboratorios parapsicológicos.

Sentado y cubierta su cabeza por los cables del electroencefalógrafo, Swann fue capaz de dibujar la mayoría de los objetos que se ocultaban en cada sesión sobre una plataforma cercana al techo, a unos tres metros de altura. Incluso los que aseguró no poder ver, debido a su posición o a las sombras que los ocultaban, parecían indicar que los captaba desde una perspectiva extracorpórea y no mediante percepción extrasensorial. Cuando se entregaron la totalidad de los objetos y los dibujos a una psicóloga que lo ignoraba todo sobre el experimento, ésta emparejó cada uno de ellos con el dibujo que Swann había realizado del mismo, habiendo sólo una probabilidad entre 40.000 de que aquel resultado se debiese al azar.



Efectos Físicos

En la PRF, el doctor Robert Morris trabajó con otro proyector experimentado, el estudiante Stuart Blue Harary. Tras un experimento fallido, se le pidió que se proyectase a un edificio contiguo e informase sobre la identidad y posición de una serie de detectores humanos a los que se eligió y distribuyó al azar, pidiéndoles que prestasen atención a posibles signos de una visita extracorporal.


El profesor Alex Tanous se sometió a numerosos experimentos de desdoblamiento corporal.

Al comienzo obtuvo buenos resultados, pero éstos no tardaron en decaer, aunque algunos detectores aseguraron haber observado destellos luminosos e incluso una aparición durante el tiempo en que Harary aseguraba haber visitado aquel edificio. Mejor resultado se obtuvo cuando trabajó con un gatito elegido por el propio Harary. Se le introdujo en una jaula enorme, cuyo suelo estaba dividido en 24 cuadrículas idénticas, a fin de poder mover los desplazamientos del felino. Este se movía y maullaba contínuamente, intentando salir de allí, tranquilizándose tan sólo durante los períodos en los que Harary intentaba desdoblarse, a 800 metros de distancia, como si hubiese detectado la invisible presencia de su dueño.

Con el objeto de intentar detectar posibles efectos físicos durante las EEC, Osisi realizó un complejo experimento en la ASPR, utilizando como sujeto al notable psíquico y profesor universitario Alex Tanous. En una habitación situada en el extremo opuesto del edificio donde se encontraba éste, un dispositivo aleatorio hacía que uno de cinco dibujos posibles fuese proyectado sobre uno de los cuatro cuadrantes de diferentes colores de una pantalla circular, que se hacía girar para que cada color pudiese adoptar cuatro posiciones diferentes. Sólo podía verse correctamente lo que sucedía en el dispositivo desde una cámara aislada, situada frente al mismo y cuyos sensores permitían detectar cualquier vibración. Tanous acertó 114 de las 197 pruebas realizadas, detectándose en tales ocasiones un nivel de actividad superior al observado durante las 83 pruebas que falló. Significativamente, tanto Harary como Tanous habían advertido cuándo las luces de la sala de detección estaban encendidas, ya que en ambos casos la excesiva iluminación les resultaba un obstáculo.



¿De Qué Se Trata?

Se han realizado algunos otros experimentos de laboratorio sobre las EEC. Pero ninguno de ellos ha logrado demostrar la existencia de un vehículo de la conciencia como entidad independiente del cuerpo. Los escépticos aseguran que se trata de alucinaciones autoscópicas, disparadas por el impulso religioso, como un mecanismo compensatorio del materialismo contemporáneo y de la terrible certeza de la propia muerte. Sin llegar tan lejos, algunos parapsicólogos han propuesto una serie de explicaciones alternativas para los fenómenos Psi comprobables asociados a las mismas, como es la percepción extrasensorial (PES) o visión remota y la psicokinesia o acción del psiquismo sobre la materia. Por lo demás, las autofanías podrían interpretarse como alucinaciones premonitorias, los vardogr y otras apariciones como alucinaciones telepáticas.


El hipnólogo y parapsicólogo catalán Ricard G. Bru, que ha dirigido numerosas EEC, sirviéndose de la hipnosis y de una mezcla de esencias Auras de orquídea y bergamota, estima que más que del viaje de un doble probablemente se trata de «proyecciones psíquicas» en las que «la mente potencia su nivel parapsíquico de percepción».

Bordás se muestra en completo desacuerdo con semejantes explicaciones. «Quienes las sostienen -comenta- no se han desdoblado; si lo hubiesen hecho comprenderían que se trata de una verdadera experiencia fuera del cuerpo, en la que se conserva la individualidad». La inmensa mayoría de los proyectores asiduos coinciden con él. En cambio, Harary admite que «la sensación de que uno está realmente separado del cuerpo es muy fuerte», pero no está convencido de que sea real y cree que «hemos ido demasiado lejos, aceptando algo que en realidad desconocemos, no entendemos bien y sólo podemos describir en términos subjetivos y posiblemente un tanto engañosos».

Scott Rogo estima que los numerosos relatos de EEC pueden describir distintos fenómenos, según la forma en que el sujeto se percibe a sí mismo: como un «cuerpo» similar al físico, en otro tipo de vehículo ultrafísico como una esfera luminosa o una bruma, y como conciencia Aura desprovista de vehículo formal. Ciertos practicantes experimentados coinciden con él y amplían la gama de posibilidades que la conciencia tiene de exteriorizarse y experimentar éste y otros planos de existencia. Y algunos especialistas han comenzado a desarrollar a intentar testar modelos teóricos sobre la naturaleza y funcionalidad de una suerte de campo electrodinámico interpenetrado con el cuerpo, pero esa es otra larga historia.

Si un día la alianza científicotecnológica lograse demostrar la existencia del doble sin dejar lugar a dudas, eso significaría -seguramente una revolución sin precedentes. Entretanto, cada vez más mentes abiertas reconocerán que la creencia en el doble tiene un matiz especialmente interesante: es una de las escasas creencias que cualquiera puede intentar experimentar por sí mismo antes de juzgarla